La inteligencia emocional

Es evidente que un alto nivel de inteligencia no es suficiente para resolver los problemas de la vida cotidiana porque hay algo más. Lo vemos en los tímidos, los introvertidos, los apocados, los inseguros que no saben presentar correctamente su postulación a un trabajo ni defender una posición ni “vender” sus capacidades y conocimientos.

¿Qué es lo que atenta contra ellos mismos? Son sus estados emocionales, así de simple. Son los nervios, la falta de aplomo, esa situación continua de tensión ante el más mínimo desafío o como quiera llamarse a esa situación estresante que impide pensar con claridad. En realidad, lo que afecta es la inseguridad, la falta de confianza en sí mismo, el no creerse capaz. En definitiva, la baja autoestima. Por eso, la necesidad de resolver estos problemas personales aprendiendo a manejar las emociones en todos los ámbitos: en la familia, en el trabajo y en la vida social. Esa es, muchas veces, la clave del éxito o del fracaso en cualquier situación.

No hay fórmulas mágicas. Solo es cuestión de empezar a conocerse, de vencer el temor ante lo nuevo o lo desconocido y de mantener un firme autocontrol de nuestros sentimientos. Es desarrollar lo que se llama inteligencia emocional, esa capacidad de percibir y controlar las propias emociones y sentimientos y saber interpretar y comprender los de los otros para poder relacionarse mejor.
 
 
 


Volver Volver | Subir Subir | Imprimir [Imprimir] |

C o m u n i c a r  I m a g e n