El saludo

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Es el signo más antiguo de respeto y cortesía. Cualquiera sea la fórmula impuesta por el uso, el que llega debe saludar al dueño de casa o a la autoridad que oficia de anfitrión. El huésped siempre debe saludar al que ha tenido la deferencia de invitarlo o de recibirlo en su casa, sea esta la propia o una institución de cualquier naturaleza donde es la máxima autoridad.

Cada cultura tiene sus signos propios para expresar el saludo. Esos rasgos exteriores –que se transmiten de generación en generación– han tenido algún significado que con el tiempo se ha olvidado, pero siempre simbolizan respeto y manifiestan buena voluntad o satisfacción por el encuentro. Algunos pueblos usan la reverencia; otros se estrechan las manos, se besan o se abrazan acortando la distancia y buscando un contacto directo con el cuerpo del otro. Las distintas modalidades responden a diferentes contenidos de la cultura: el concepto de respeto, de familiaridad, de confianza mutuamente otorgada y aceptada. (...)

La mano extendida fue ...




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